| DETRÁS DE LA ALAMBRADA. | |||
Ansioso y exultante. Inquieto y eufórico. El público que acude a las pruebas de rodeo vive intensamente durante varias horas de la jornada de un domingo cualquiera la valentía de un grupo de paisanos que resolvieron montar un caballo salvaje y poner a prueba a la tropilla. Niños, mujeres y hombres se exponen detrás de la alambrada, ante la impronta del domador, quien no sabe exactamente el recorrido que elegirá el animal una vez que le quiten la venda de sus ojos. De pronto, suena la campana, el jinete rápidamente se encomienda a todos los santos, susurrando una breve plegaria a los cielos, mientras las riendas se sueltan del palenque con inusitada velocidad. Paralelamente, el relator desgarra y enrojece su garganta narrando la voluntad de los desafiantes protagonistas. La atmósfera se satura de gritos, relinchos y los breves adjetivos calificativos de quien – micrófono en mano – procura no descuidar detalles de la escena que entra a correr como reguero de pólvora. La adrenalina que desprende el domador contagia a cada uno de los presentes. La intriga y los nervios consume a los espectadores, que solo son contenidos por unos delgados hilos de alambre que – en mucho de los casos – lejos están de brindar la seguridad que la improvisada tribuna necesita. En un suspiro y sin previo aviso, el animal apunta hacia la multitud. El público, cómodamente instalado, se desparrama como agua que desborda la puerta de una represa. Los apadrinadores agotan sus recursos intentando cualquier estrategia que resuelva la apremiante situación, apelando a todo tipo de artilugio para frenar el envión en la loca y descontrolada carrera que el bagual emprendió hacia la multitud, que solo atina a correr sin dirección. El caballo alcanza a partir dos piques y un tramo del alambrado queda tendido en el piso. Nadie sabe cómo, pero con la fuerza de una locomotora y con la rapidez de un rayo, los apadrinadores ponen fin a la angustiante escena. Los espectadores recuperan su ritmo cardíaco y el espectáculo continúa naturalmente.
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