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Semana tras semana y como constante desafío recorremos los caminos del interior rural sanducero procurando rescatar historias que ilustren a nuestros lectores sobre como es la vida y el ritmo en éstos escenarios.
Precisamente a mitad de camino en uno de esos cruces que conectan a los pueblos entre sí, nos encontramos con una de esas tantas cuadrillas que se encargan de mantener en condiciones la red vial rural del departamento. Hicimos una pausa y como siempre ocurre en estos casos con la gente del interior mantuvimos un interesante y enriquecedor diálogo con uno de esos tantos obreros que encaran cada jornada como si fuera la primera. Con las ganas y entusiasmo de siempre.
En plena tarea encontramos a Roberto Rosas, un hombre de 39 años que hace veinte años trabaja como peón en una cuadrilla que repara los caminos vecinales del interior departamental.
Luego de estrechar su mano y de comentarle brevemente nuestro interés por saber como se ejecutaba su tarea, se disparó un fluido monólogo, el que detalló minuciosamente las características de las tareas que la cuadrilla efectúa.
Rosas ingresó en tiempos en que el arquitecto Walter Belvisi era intendente de Paysandú.
“Mi padre era funcionario municipal y tras jubilarse, pude aprender sobre el oficio y poco a poco fui quedando”, comenzó relatando.
La cuadrilla está integrada por seis operarios equipados con dos motoniveladoras, un tractor con cilindro, una pala y dos camiones. Le dedican unas diez horas por días. Por estos días están trabajando en el tramo que conecta las localidades de Arbolito con Morató sobre un total de 30 kilómetros.
“Venimos de un camino vecinal cercano al Queguay donde recuperamos casi veinte kilómetros. Ya reparamos el camino de Tiatucura que va por arriba, por donde además pasa el ómnibus. Ahora estamos trabajando en éste camino que va hasta la cuchilla y una vez que finalicemos este tramo nos vamos para Tacuarembó para encarar el camino hasta Piedra Sola”, sostuvo Rosas.
“Para mi éste trabajo significa mucho. Porque desde que me interesé por aprender siempre me gustó y siempre me dediqué con comprometida dedicación. Verdaderamente es muy serio para mí. Siempre lo hice con absoluta responsabilidad. Es más, dejé muchas cosas en mi juventud por ésta actividad. La práctica del fútbol fue una de ellas. Porque estoy convencido de que éste trabajo me gusta definitivamente y estoy metido de lleno en esto, aseguró.
“Desde chico cuando mi padre andaba en las máquinas, yo escuchaba el rugir del motor y me atrapaba subir. Además, como no pude seguir estudiando porque solo hice primaria, hasta sexto año, tuve que comenzar a trabajar. Por eso encaré a muy temprana edad a ésta actividad.
Rosas detalló como es una jornada de trabajo. Comienza a las siete de la mañana. La pala carga el material que extrae desde una cantera sobre los camiones, éstos acopian el material y lo distribuyen a un costado del camino para que posteriormente el resto de la maquinaria vial ejecute las tareas de reparación y reacondicionamiento. La meta final es conformar a los pobladores y productores de la zona, ese es el principal objetivo sostuvo Rosas.
La cuadrilla se aloja en un establecimiento de la localidad de Arbolito y está integrada por Aníbal Soarez de Lima, Richard Machado, Luís Almada, Heber Rodríguez, Miguel Gómez y Roberto Rosas.
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