| |
Cuchilla del Fuego es conocido también como Queguay Chico por su cercanía a uno de los ramales del río de nombre homónimo. La población se encuentra ubicada a unos cuarenta kilómetros al noreste de Piñera y a 57 de Guichón. La zona – de basalto superficial – siempre se caracterizó por la explotación de ganado vacuno y ovino con grandes establecimientos. En el lugar, el viento sopla con una fuerza que a sus habitantes solo les trae malos recuerdos. Pues en enero de 1998 un tornado destrozó literalmente las edificaciones, llevándose consigo una vida humana. Dos años más tarde – el 8 de diciembre de 2000 – los vecinos inauguraban un nuevo poblado, producto de la construcción de un Mevir, que en cierto modo devolvía las esperanzas a las familias del lugar que lo habían perdido todo.
Ese acontecimiento fue gracias a los terrenos donados por Washington José Pesce y Olga E. Acosta, quienes ayudaron a concretar el sueño de una vivienda propia. Los años han pasado, pero las cosas no cambiaron demasiado. De las doce soluciones habitacionales, solo seis se encuentran ocupadas. El resto de la gente se fue a otros lugares en procura de nuevos horizontes y de mejores oportunidades. Observar las polvorientas calles internas y escuchar el zumbido del viento solo es comparable a un pueblo del lejano oeste norteamericano. Allí, en la escuela 81, un par de maestras se las ingenian para formar a un grupo de niños que no llegan a ser treinta. El establecimiento funciona como internado y permite a los padres – que deben trabajar muchas horas al día – dejar durante la semana a sus hijos en un lugar seguro donde no solo aprenden a leer y escribir.
Una bomba de agua administrada por un funcionario de Ose, una central telefónica de la estatal Antel y el destacamento de la 9na sección policial completan los servicios con los que cuenta el pueblo. Un par de paneles solares revelan rápidamente que el servicio de energía eléctrica de UTE aun no ha llegado. A unos cuatrocientos metros de la escuela – en el acceso sur – se observan las ruinas de lo que en su tiempo fue el destacamento policial. Una fuerte edificación que según afirman los pobladores de Cuchilla “su estado no fue producto de la tormenta de 1998, sino que, no se sabe porque motivo fue desmantelada”. Hoy solo algunas de sus principales paredes se mantienen en pie. Mientras un cementerio de piedras completa la serie de construcciones antiguas que todavía se conservan, aunque algo abandonada.
VOLVER |


|