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De visita por el cementerio Las Flores – ubicado a mitad de camino de Piedras Coloradas a Orgoroso – por el llamado camino del medio, nos encontramos con José Lázaro Soria (64), un vecino del lugar.
Nació en el departamento de Río Negro. A penas era un niño de seis años cuando se vino a Puntas de arroyo Negro, a Paso de la Arena. Su padre y una tía arrendaron por esa época una estancia. Posteriormente, su padre arrendó a Luis López de Aro el establecimiento La Tachuela. Allí, don Lázaro vivió gran parte de su vida. Si bien tiene casa en la ciudad, al campo lo lleva en el alma. Lo han tentado con ofertas de compra de los terrenos para la forestación, pero se muestra firme ante la respuesta negativa. “Mientras yo viva no voy a vender el campo”, relató brevemente.
Asegura que “el que tiene un pedazo de tierra en Uruguay no se muere de hambre. Hay que tener alma de trabajar. No se necesita de grandes tecnologías – nosotros no fabricamos tractores – para atender dos hectáreas. Yo roturo toda la tierra y lo hago con caballos”.
Produce de todo un poco. Se dedica a plantar distintos cultivos, como así también a la producción apícola, la cual conoce de toda la vida. Su padre era apicultor y según Lázaro, “participó de varios cursos. Me he comido muchos libros”.
Su señora, por tratamiento médico está en la ciudad. Sus hijos trabajan en la forestación en Eufores, Forestal Oriental y Caja Bancaria.
Mientras la entrevista avanzó fue recordando algunos pasajes que lo marcaron como hombre de campo. El peor momento que le tocó vivir fue por el año 1962. “Cuando mi padre tuvo que liquidar la estancia. Un cierto día el dueño del campo – don Luis López de Aro le dijo a mi padre – che, gallego te vendo el campo, mira que hay una persona interesada, y como vos hace 28 años que vivís en él, tienes la preferencia.
Mi padre le respondió que no le interesaba comprarlo. Bueno, respondió don López de Aro, “pero el comprador me pide el campo limpio”. Eso fue un viernes, el lunes a primera hora, mi padre llama por teléfono a Julio Zeni, que recién comenzaba a dar sus primeros pasos como martillero. Le comentó que quería hacer una liquidación. El rematador le respondió que la próxima semana venía, pero mi padre, como buen gallego le respondió – vienes ahora – mañana te espero. Mi padre quería entregar el campo desde un martes a un viernes”.
Lázaro enfatizó que “se trabajó duramente hasta altas horas de la madrugada, marcando y apartando ganado. Llegó el día del remate y fue un desastre. Se vendieron un poco más de ochocientos lanares y trescientos y pocos vacunos. Recuerdo que un vecino compró una caponada a 1,50. Al mes fueron vendidos a 3,80. Vacas que se habían comprado a 9 pesos, al mes y medio se vendieron en un remate en la Exposición Rural Feria en 25 pesos. Un tractor nuevito que se vendió en 3 mil y pocos pesos, tiempo después se negoció por unos 18 mil pesos. Todo fue un desastre. Hay que agregarle que el hombre que después iba a comprar el campo, no consumó el negocio”. Lázaro comenta que “López de Aro y su señora esposa lloraban. El hecho les provocó mucha angustia”.
El mejor momento que rescata el productor fue antes de ese capítulo, donde se registraban buenos rindes y después cuando contrajo matrimonio con su señora esposa, “esos fueron los grandes momentos de mi vida”.
Del presente opina que “los uruguayos tenemos que trabajar mucho. De alguna forma hay que cortar esa sangría de los muchachos que se nos van. A mi se me fue un hijo hace tres años para Estados Unidos. No creía, pero se me fue. Cuando le entregué el pasaporte le dije, pensá bien en lo que vas hacer. Si papá, pero mi patria no me da de comer y no me da prosperidad. Cada vez que hablamos por teléfono asegura que quiere volver. Los políticos tienen que dejar de mentir. La unión hace la fuerza, vamos a producir. Tenemos que solucionarlo nosotros. Piedras Coloradas y Orgoroso son mis pueblos, la policlínica está mal. Hoy junto a otros vecinos queremos recuperar la ambulancia. Tuve que pasar por el accidente de un hijo en la ruta y no había ambulancia y eso para los tiempos que corren no puede ser”, finalizó.
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