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Luchar por transformar un sueño en realidad y no morir en el intento es el insistente desafío que muchas de las personas que viven en nuestro interior rural tienen como meta permanente. Seguramente que en ciertos territorios – como lo es la campaña – no alcanza con tener ganas. Muchas veces la realidad hace caer por tierra el deseo de poder concretar otro tipo de actividades que no sean las vinculadas a las tradicionales tareas en el campo. De hecho, no todos quienes nacen en esos entornos están dispuestos a entregar sus vidas a la rutina y dedicación que exigen esos escenarios. Convencidos de que también existe otro mundo, están dispuestos a no entregarse, peleando por lo que consideran que bien vale la pena luchar por un sueño hasta hacerlo realidad.
José Enrique Miranda es precisamente uno de esos jóvenes que sueña con otras cosas. Quizás en actividades en las que uno puede vincularlas mucho más a otros conglomerados, que a pequeñas comunidades.
Nacido en villa Quebracho estudió electricidad y afirma que se ha hecho a golpes. Participó de seminarios relacionados a su profesión y procuró capacitarse dentro de las posibilidades que le brindaba su realidad.
Es el mayor de cinco hermanos – algunos de los cuales trabajan, mientras otros estudian – a sus 31 años, José Enrique se dedica – con su discoteca personal – a eventos, fiestas, cumpleaños y casamientos.
Relata que “transcurría el año 1990 y lo que comenzó como un hobby, le fue dando la posibilidad de darle forma a su emprendimiento particular”.
Asegura que “le gustaba pasar música en una discoteca. Con el tiempo fue tomando experiencia hasta que empezó con un su propio proyecto”.
Un cierto día la junta local de Quebracho lo contrató para amplificar encuentros, seminarios, pequeños festivales e inauguraciones, lo que le permitió recorrer el interior rural sanducero, y así conocer otras realidades y vincularse con otras personas. “Eso a significado mucho para mí porque me hace tomar experiencia, crecer y proyectarme”, afirma.
Aunque todavía no llega a vivir de lo que le gusta, está convencido de ejecutar un trabajo que lo mantiene lo suficientemente dinámico y activo. Destaca que “no llega a ser remunerable con relación a lo que se hace, pero lo sigo haciendo por un gusto personal y porque a la vez me ha permitido conectarme con otros trabajos, y eso ha sido muy importante para mí, ya que me contratan para muchos trabajos”, finalizó mientras terminaba de desarmar la instalación de los equipos en un acto público.
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