| PUEBLO ARAUJO. Otro pueblo casi vacío. | |||
En el campo cada vez hay menos gente y esa realidad ya no resiste el más mínimo debate. Muestra clara de ello es ver como grandes extensiones – otrora territorios dominados por la producción agrícola ganadera – se encuentran literalmente despoblados, con cultivos que, solo requieren de mano de obra calificada con personal instruido, capacitado y formado en el área. Es que las nuevas tecnologías han desplazado casi definitivamente a muchos trabajadores rurales. En cierto modo los hechos son tercos y hablan por si solos. Nuestra recorrida semanal por la campaña sanducera nos revela permanentemente es estado de situación. Uno de esos tantos lugares que supieron respirar aires de bonanza es pueblo Araujo, ubicado a unos 52 kilómetros al noreste de ciudad capital. En la actualidad cuenta con unos dieciséis hogares, si tomamos como referencia a las estancias más cercanas – ubicadas sobre un radio de cinco kilómetros – incluyendo al casco del propio centro poblado. Algunos de los alumnos que concurren a la escuela 36 de la referida localidad tienen que cruzar el arroyo Quebracho, mientras el resto se trasladan en vehículos particulares. Al establecimiento escolar concurren unos veinticinco niños. La zona – como el resto del corredor forestal del litoral oeste uruguayo – no ha escapado a esa producción – aunque existe y en menor escala plantaciones de trigo, girasol y cría de ganado de consumo. Según el relato popular de sus habitantes “fue un pueblo grande”. Como en otros tantos lugares de la campaña sanducera se ha ido mucha gente. Algunas familias se instalaron en Lorenzo Geyres en busca de mejores destinos. Pero, uno de los fenómenos de corrimiento más fuerte se generó desde la construcción del nuevo Mevir en Queguayar – ubicado a unos doce kilómetros del pueblo sobre la ruta 3 – que reagrupó a muchas familias. Además, “la forestación contrata mano de obra calificada”, según comenta la gente en el pueblo, “lo que a su vez no mejora las fuentes laborales de los peones del lugar, que en la mayoría de los casos no culminaron sus estudios primarios”. En la explanada principal del comercio aun se mantienen en pie dos surtidores de combustible y un viejo cartel de Ancap. |
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