| |
Soy relator de basquetbol desde el año 1989. Durante mi carrera periodística vinculada al deporte tuve muchas posibilidades de narrar torneos locales, campeonatos del litoral y nacionales, como así también sudamericanos y pre mundiales de basquetbol. Definitivamente mi profesión me llevó a despojarme de ciertos fanatismos, creo que por respeto al oyente, pero por sobre todas las cosas por respeto a mi trabajo. Considero importante – a modo de introducción y para este trabajo – precisar ciertas puntualizaciones a los efectos de que la opinión vertida en esta sección sirva de disparador para debates y discusiones que ayuden al fenómeno que hoy nos compete analizar, como lo es la Liga Uruguaya de Basquetbol y en especial a nuestro equipo, el Paysandú BBC.
En febrero de 2007 publiqué en la revista Oportuno de Diario EL TELEGRAFO un artículo referido al nuevo escenario del basquetbol uruguayo, el que entiendo interesante rescatar a modo de punto de partida en esta sección que a partir de hoy comenzamos a desarrollar.
LA NUEVA VERSIÓN DEL BASQUETBOL URUGUAYO.
En Uruguay el basquetbol siempre estuvo ubicado en un segundo plano, detrás del fútbol, casi exclusivo para determinada clase social.
Quien lo practica sabe bien que no será su medio futuro de vida y que mucho menos podrá salvar a su entorno con lo que genere económicamente en su vida útil deportiva. Claro está, como siempre ocurre, hay escasas excepciones a la regla.
Este deporte supo vivir momentos importantes en el escenario nacional e internacional alternando primeros puestos con Brasil y Argentina, y casi podríamos decir que la historia del basquetbol sudamericano la han escrito estos tres protagonistas.
Si bien la historia escribió capítulos imborrables, el basquetbol uruguayo ha convivido entre dos realidades, el divorcio eterno de capital – interior y las hazañas a nivel internacional. Esa ha sido la realidad histórica con un basquetbol fuerte en el litoral oeste, con momentos muy intensos a través de torneos y campeonatos nacionales, los que exhibieron a jugadores que posteriormente llegaron a ser figuras referentes en equipos de la capital y en selecciones uruguayas, transformándose en deportistas que contribuyeron a construir la rica historia de este deporte en nuestro país.
Hoy el baloncesto nacional vive otra etapa. Algunos hablan de proyecto, otros creen que son solo simples intereses comerciales que van por la vereda de enfrente de lo netamente deportivo, mientras otros aseguran que ya era inviable jugar solo torneos federales y que sino se cambiaban las estructuras de los campeonatos disputados a nivel de Montevideo, éstos estaban en los umbrales del funeral del basquetbol profesional.
Lo cierto es que el espectro se abrió creándose otras posibilidades; y hoy, especialmente Paysandú juega un verdadero papel protagónico no solo en lo deportivo, sino también en lo social y empresarial. Tres realidades que conviven entre sí y que al momento de analizarlas debemos tener mucho cuidado.
Este nuevo escenario ha permitido ingresar a una realidad distinta a todas las vividas hasta el momento, tanto para el empresario como para los medios de comunicación, el comercio y hasta el propio hincha, quien en la mayoría de los casos jamás había presenciado un partido de basquetbol. Puede resultar hasta peyorativo este concepto, pero de la noche a la mañana casi todos sabían de este deporte, hasta como se tenían que contratar a los jugadores y hasta como se debía jugar. Claro, ocurre que de simples charlas de café llevamos el tema a interminables debates y eso generó ciertos desgastes.
Acertado es comentar que podemos tener el mejor equipo, integrado por mejores basquetbolistas de plaza, contratar al mejor entrenador del país, ser fuertes económicamente y ser el equipo que más personas convoque en cada partido, pero nada de eso garantiza la obtención de campeonatos y mucho menos la permanencia en competencias futuras.
Desde que comenzó la Liga Uruguaya de Basquetbol, la gente parece vivir una psicosis ante la necesidad de dar una vuelta olímpica, tal vez producto de tantos años sin poder estar en lo más alto del podio. Aprendamos a tomar las cosas con calma y no olvidar que todos somos protagonistas, sepamos cumplir con el rol que nos corresponde y disfrutar de lo bueno que es estar en este nuevo escenario deportivo nacional.
VOLVER |