| Cambiar la histeria por la calma y pensar fríamente | |
Siempre que he expresado alguna opinión sobre el proceso de la presente edición de la Liga Uruguaya de Basquetbol a través de este medio electrónico, he intentado no despegarme del análisis netamente profesional, es decir, de lo que corresponde a lo que he visto estrictamente dentro del rectángulo de juego. Pero, existen ciertos comportamientos que van más allá del resultado deportivo, que simplemente quedará para el anecdotario y para los capítulos de la historia que este deporte – en esta ocasión – va escribiendo. Si bien aún no puedo hacer un balance de situación, porque todavía quedan partidos por jugar, encuentro oportuno reflexionar sobre algunas cosas que superar mi capacidad de comprensión. Pero, vayamos al tema. Un equipo puede ganar o perder. Jugar bien o mal. Tener una mala racha o una seguidilla de victorias que por ende contagie y genere entusiasmo dentro del público objetivo que acompaña cuando los triunfos se suceden en forma consecutiva. Lo que observo con cierta preocupación es que el tiempo pasa, las ligas se consumen y la consolidación en las estructuras de un proyecto no se concreta. Lo que si veo son reacciones de acuerdo a como se van registrando los hechos. Los resultados en cancha no se dieron y se salió – como detrás de un árbol – a intentar frenar una compleja situación deportiva que no cambió para mejorar, sino que fue empeorando, hasta caer en una comprometida realidad que puede llegar, no solo a dejar al equipo fuera de los ocho clubes del tramo final de la competencia – hechos que parecen ya consumados – sino que compromete la continuidad del equipo en próximas ligas. Desde mi lugar como periodista deportivo – que no es la verdad absoluta – sino una lectura como otras tantas, considero que deberá llegar un día en el que la palabra “asesoramiento” ocupe un lugar de real importancia para este tipo de emprendimientos, que por cierto genera un movimiento deportivo, social, comercial y financiero más que significativo para nuestra ciudad. Por eso hago énfasis en la palabra “asesoramiento”, porque hoy los malos resultados deportivos son producto de cosas que desde el génesis de la competencia se hicieron mal. Aunque también sería un atropello llevar a un grupo de personas al murallón de fusilamiento y responsabilizarlos de lo que ocurre con el equipo cada vez que encara tal o cual partido. Precisamente cuando el caos se adueña de la realidad es cuando hay que mantener la calma y buscar los puntos de encuentro, debatiendo y discutiendo en forma madura desde el lugar que nos compete a cada una de las partes que arman éste gran rompecabezas. Desde mi actividad profesional muchas veces he dicho que no sé hacer tal o cual trabajo, y eso no me ha hecho más ignorante, sino me ha fortalecido en las estructuras que hacen a un profesional bien intencionado. Por eso insisto en que una vez que culmine la presente actividad de la liga Uruguaya de Basquetbol para el Paysandú BBC, deberá venir un tiempo de sana discusión que nos lleve a todos quienes estamos involucrados en estos temas relacionados a competencias deportivas profesionales a madurar los aspectos fundamentales que definitivamente consolide a un proyecto sustentable y perdurable en el tiempo. |
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