| La victoria de Trouville frente a Paysandú - La pequeña gran ayuda. | |
Desde los cinco años de edad – tiempo en que comencé a practicar basquetbol – jamás había asistido a tan desmedido despojo, como aquellos tristes episodios de ligas anteriores frente a Defensor Sporting y Aguada, que de por sí solos se llevan sus comentarios. Aunque parece que esta competencia está empecinada en seguir sumando capítulos a una historia que se va desvirtuando a medida que avanza. El arbitraje de Sergio Sirio en el partido antes referido condicionó literalmente al equipo sanducero al extremo que una diferencia de 18 puntos que los dirigidos por Cadillac mantenían con su rival de turno – se fue achicando hasta que los dirigidos por González – redujeron la distancia, para quedar a tan solo cuatro unidades por debajo en el marcador. Una falta no sancionada frente a Montgomery, otra infracción ante Owens y una barrida de balón mientras éste ya había caído hacia el aro – no validando el doble – llevó a que Paysandú entrara en un descontrol emocional que terminó por costar el partido. Sumado a que Trazante entró a la cancha decidido a cortar el flujo de juego que Cabrera distribuía desde la base, y pocos fueron los que advirtieron que Trazante contaba con licencia para pegar, pues los jueces no lo condicionaron. Y esto es apenas una muestra de la colección de equivocaciones que Sergio Sirio, Alejandro Sánchez y Guillermo Dineassi expusieron en la arena del gimnasio de los rojos de la calle Chucarro. Cómo sostener el profesionalismo periodístico ante tan inhóspito y desolador panorama. Cómo mantener la postura del lenguaje técnico y no provocar incomodidad auditiva a los oyentes, frente a la ráfaga de impertinencias y errores conceptuales de los árbitros – quienes a medida que el partido consumía minutos de juego equivocaban fallos – resultando cada vez más arbitrarios y tendenciosos a favor de los locales – todo ese rompecabezas lejos estaba de crear la mejor imagen, y los jueces cayeron velozmente en una vorágine de imprecisiones conceptuales. La capacidad de tolerancia de éste relator se desbordó mucho más rápido de lo imaginable y confieso que a medida que el encuentro avanzaba en su trámite me resultó extremadamente difícil y conflictivo hilar una frase sin llevar implícita una referencia hacia el comportamiento de los jueces del partido Trouville – Paysandú. El abuso de autoridad por parte de los árbitros ante la escasa reacción de nuestro equipo provocó ira, impotencia y bronca colectiva en el puñado de hinchas de sanduceros que viven en capital y que cada vez que el equipo juega en Montevideo van a alentar. Sin temor a equivocarme, Paysandú BBC jugó – desde que comenzó ésta séptima edición de la Liga – su mejor partido, porque los muchachos entraron convencidos de una victoria. En este sano juicio del comentario deportivo que nos permite criticar ciertas conductas dentro de un rectángulo de juego – tanto en basquetbolistas como en los árbitros – me veo en la obligación de recordar que el árbitro, por definición debe controlar y asegurar a los deportistas en competencia el normal desarrollo del juego, otorgando todas las garantías hacia los actores, aplicando el reglamento que le permite a los competidores y al público vivir intensamente un espectáculo, en este caso deportivo. Lamento que no haya resultado así. Con el agregado que si usted tuvo la oportunidad de recorrer el dial y escuchar el comentario casi unánime de los periodistas sanduceros que estábamos cubriendo el partido para los diferentes medios que cubren la Liga Uruguaya de Basquetbol, habrá podido comprobar conceptos similares entre los colegas que esa noche estuvimos en el escenario de Pocitos. Solo quedan algunas preguntas sueltas al final: ¿los dirigentes de Paysandú BBC, elevarán alguna nota de protesta tras el deslucido arbitraje de la terna del encuentro Trouville – Paysandú, al Tribunal de Árbitros, a las autoridades de la Liga o a la propia Federación Uruguaya de Basquetbol? Los árbitros, ¿recibirán algún tipo de sanciones, tal como se hace cuando un basquetbolista viola aspectos reglamentarios? En esta Liga, ¿existen veedores que observen el accionar de los jueces y ante posibles malos fallos en el desarrollo de un partido, poder actuar de oficio y sancionarlos? Considero que si no se actúa en tiempo y forma frente a este tipo de anomalías, podemos hipotecar definitivamente este fallido intento de nacionalizar un deporte, que por el momento mantiene a un solo equipo del interior del país en competencia frente a la legión de clubes capitalinos. Espero, que aun estemos a tiempo del rescate. |
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